Las tesis de Chomsky acerca del lenguaje, particularmente acerca de su adquisición y producción temprana, calaron en todos los ámbitos de la psicología (psicolingüística, pensamiento, terapia, etc.) y sonaron con ecos revolucionarios, obligando a guardar en el cajón de los trastos viejos a todas las aportaciones anteriores: la lengua no es una invención cultural, sino un instinto, o si se prefiere un órgano, un fruto de la naturaleza.Han pasado varias décadas desde entonces. Quienes se han embarcado en la tarea de hacer un balance, de calcular cuánto nos aporta realmente a los psicólogos la lingüística chomskyana, ya tienen su veredicto, y desde mi punto de vista no ha sido favorable. No obstante, como tuve la oportunidad de comprobar recientemente, la aportación de Chomsky a la psicología, y sobre todo en lo tocante al lenguaje (la formación de Chomsky era en lingüística y filosofía), sigue muy vigente entre quienes hoy en día investigan en estos campos. Así pues, ¿qué tiene de atractivo la lingüística según Chomsky? Y también, ¿qué tiene de equivocado, según los que vemos con crítica sus teorías? Lo contaré en este post, que será necesariamente largo (espero que no muy aburrido).


