Jóvenes Investigadores: Consejos de un Príncipe de Asturias para sobrevivir

Estos días se están organizando las V Jornadas de jóvenes investigadores en Bilbao (El Pez ya lo ha contado aquí). Pedro Miguel Etxenike, premio Príncipe de Asturias en Investigación Científica de 1998, nos ofreció unos consejos para sobrevivir en este duro mundillo. El Correo tomó nota de sus palabras, y yo os las copio-y-pego. Oído al parche, que no es tontería lo que dijo:

1- No hay que seguir a la novia: Ir a una ciudad detrás de la pareja o para estar cerca de la amatxu, no sirve; la universidad elegida debe producir admiración y respeto. No dudéis en preguntar a los que trabajan allí y aseguraos de que el director del grupo va a tener tiempo para vosotros.

2- Algo más que el cubo de Rubik: Hay que elegir un proyecto atractivo, que sirva de escaparate, a veces cuesta el mismo esfuerzo resolver un gran problema que el cubo Rubik.

3- Leer, pero no demasiado: No hace falta tener todo el conocimiento para empezar el camino. La investigación científica no busca entenderlo todo, sino descubrir cosas nuevas, realizar aportaciones.

4- Ser ambiciosos: Cuidado, sin ella sólo conseguiréis fracasar y demasiada puede provocaros frustración.

5- Qué mala es la envidia: Siempre habrá alguien mejor que tú. Aprende a disfrutar de las colaboraciones y los grupos de investigación.

6- Firmarán vuestros trabajos: Hoy en día, es básico ser conocido. Se consigue trabajando codo con codo con buenos científicos, cuando éstos dan crédito a tu trabajo. Ojo, al trabajar con los buenos, ellos firmarán vuestras publicaciones y podéis pasar inadvertidos. Es el efecto san Mateo, en su evangelio se dice 'al que tiene se le dará y al que no tiene incluso lo poco que posea se le quitará'.

7- Todo no es trabajar: Cuando os encontréis bloqueados, dedicaos a algo banal. La ciencia es creatividad y necesitaréis frescura para recibir la iluminación.

8- El arte de escribir: Los jóvenes cada vez sufren más cuando tienen que escribir. '¿No podemos contarlo?, me dicen los alumnos' Sin embargo, no hay mejor propaganda que conseguir que un lector recuerde quién ha escrito un artículo.

9- Hay que saber venderse: Las empresas buscan personas sociables que sepan hacer su trabajo interesante para los demás. Ser un erudito está bien, pero hay que comunicar lo que se sabe.

10- Cultiva buenos amigos: No es casualidad que casi todos los premios Nobel salgan de los mismos lugares.

11- Genios e imbéciles: Creed en vuestro criterio, pero sin olvidar la delgada línea que separa a un genio de un imbécil. El primero opina que sus ideas deben ser válidas para todo el mundo; el segundo también.

Estoy bastante de acuerdo con alguna de estas observaciones (que son obviedades también es evidente). Ahora, ¡a trabajar!


8 comentarios:

fanhunter dijo...

"firmarán vuestros trabajos" eso es un tema que habría que ir cambiándolo con el tiempo, el hecho de que les pase a todos los principiantes, no implica que esté bién. A mi en la universidad un profesor intentó utilizarme para que recopilara información para él aprovechandose de unas prácticas obligatorias, y no me hizo la menor gracia, de hecho, por suerte era una optativa y pude darla de lado, pero habría que castigar severamente a aquellos que se aprovechan del trabajo de otros

Gilgamesh dijo...

Fanhunter, es cierto que existen muchos casos de rapiña investigadora más o menos evidente. Todos hemos oído historias de investigadores jóvenes de los que se aprovecha el advisor o el senior de turno, y es algo que todos deberíamos combatir con los medios a nuestro alcance.

Sin embargo, yo creo que Etxenike no iba por ahí. Yo creo que se refiere a que, para llegar a ser conocido, hace falta trabajar con los grandes y tener artículos con su nombre. No sólo porque uno aprenderá más, probablemente, si aprende de uno de esos científicos de renombre, sino porque, además, los trabajos con el apellido de "la leyenda" tienen siempre impacto y difusión.
La contrapartida que recuerda Etxenike es que, si bien el paper se distribuirá ampliamente y será reconocido, tal vez el nombre del alumno sea eclipsado por el brillo del maestro. Algo tal vez inevitable, pero que supongo que no hace gracia :-P

Resumiendo, que no seamos tan malpensados...

DLuque dijo...

Parece que fue una charla interesante. Gilga, si te vuelves a pasar por las jornadas, no se te olvide saludar a Lidia, de Málaga (si es que la encuentras). Ella es una buena amiga que estuvo trabajando un tiempo con nosotros en cosas de aprendizaje.
Un saludo a todos los FJIs!

marxian dijo...

Pues apenas en el segundo año de cursada tenia q hacer un trabajo obligatorio q consistia en conseguir una anorexica o bulimica para q se preste en hacerle una entrevista psicoanalitica y grabarla. Todo este esfuerzo era para q el profe pudiera conseguir su doctorado. Jamas encontre una anorexica, es mas facil conseguir una lesbiana. Pero ahora q el profe ya es "doctor" saco el trabajo permitiendome por suerte rendir el final ahora q estoy en el ultimo año.

No se ustedes, a mi me fascina una ciencia q estudie el comportamiento, las emociones, la mente, etc..., pero el cursar la carrera he llegado casi en detestarla, he tenido q acumular gran cantidad de esfuerzo para motivarme para terminarla. El hecho q la deteste en gran parte es por las profesoras, el hecho de q se enseñe la carrera como una psicologia barata de cafe, a esta altura siento como q estudie una carrera para mujeres con una mezcla de psicopedagogia, filosofia, metafisica, danza (tecnicas de grupos),enfermeria, el mostrarme como una madre sentimental desarrollando mi lado femenino, el hecho de q sea solo de orientacion terapeutica, ni parece q este estudiando una ciencia y cuando la gente me pregunta q estudias yo les digo psicologia sintiendome defraudado o sintiendo como si estuviera haciendo cursos de maestra jardinera. Y cuando me imagino como seria trabajar segun como me preparan me imagino sentado aburrido escuchando hora tras hora los lamentos de mujeres infelices de q sus esposos no las valoran acercandole un pañuelo para q se sequen sus lagrimas terminando abrazados llorando juntos.Guacala.
Por ahora lo unico q me motiva es la psicologia con orientacion biologica.

marxian dijo...

Visiten esta pagina, hay una definicion de lo q es un cientifico y sus caracteristicas.


http://www.biocab.org/
Los-Cientificos.html

reymambo dijo...

¿que diferencias hay entre la psicologia y la antropologia ?

Gilgamesh dijo...

Reymambo, tantas que no sabría por dónde empezar, lo cual es lo mismo que no decirte nada.
Aquí va mi opinión de persona no demasiado informada, te he de prevenir. Ya sabes que siempre es mejor acudir a nuestra amiga la Wikipedia ;-)

Dejemos de lado la despistante polisemia de la palabra antropología, que sólo nos liaría todavía más. A menudo he pensado que, muchas veces, a la antropología le falta (deliberadamente) claridad en la definición de su objeto de estudio, "el hombre". Es antropólogo el que describe ritos y costumbres de tribus pedidas (etnólogo), el que "interpreta" en clave psicoanalítica (¡toma ya!) la conducta de los occidentales, el que se permite filosofar sobre cualquier cuestión relacionada con éstas, ¡e incluso el que examina los restos fósiles de un Australopithecus (éstos estudian biología pero se dicen antropólogos)! O a lo mejor es que le llamo antropología a muchas cosas que en realidad no lo son (podría ser). Igual es que ocurre lo mismo que con la filosofía, que a cualquiera que discurra, argumente y concluya sin utilizar un método empírico o científico le podríamos llamar filósofo, pero incluso a los que sí lo utilizan también les pueden meter en esta clasificación según el objeto sobre el que discurran: ¡qué oportuna, y a la vez equívoca, es esa etiqueta de “pensador”, que lo mismo se la ponemos a Kant que a Sagan! A la psicología, especialmente, le cuesta destetarse de esa madre que ha sido para ella la filosofía, y que en el fondo, supongo, es la madre de todo conocimiento (así que un poco de filosofía nunca viene mal, por cierto).

Pues bueno, la antropología, a su vez, me parece un campo heterogéneo donde caben muchas perspectivas y aproximaciones a lo que significa y representa el ser humano. Puestos en ello, cualquier ciencia que estudie cualquier cosa referente a las personas, preferentemente si es específicamente humano, podría ser parte de la antropología. La psicología, aun teniendo también un abrazo terriblemente amplio, es algo más restringida, pero supongo que coincide abundantemente en el terreno de caza de la antropología.

Pues eso, resumiendo, que...
1) son dos ciencias diferentes porque no estudian exactamente las mismas cosas, y sobre todo porque cambia el enfoque. Y aviso, hablar de enfoques en ambas ciencias es difícil, dado que las dos tienden a albergar tremenda heterogeneidad: compáreme un antropólogo físico con un psicoanalista jungiano, a Skinner (conductismo radical) con Desmond Morris (la vaguedad de la interpretación panevolucionista)...
Digamos que la antropología pretende conocer al hombre en su totalidad, ése es su objetivo último, mientras que la psicología (aunque sigue habiendo peleas en esto) se ocupa más bien del plano de la conducta y del funcionamiento de la mente (entiéndase lo que entienda por “mente” cada corriente psicológica, claro).

Pero, a su vez:
2) el espíritu de la antropología es integrador y, creo yo, multidisciplinar (ya lo digo: biólogos, psicólogos...). Así que un psicólogo de formación puede estar aportando conocimiento en la antropología. Lo mismo que un lingüista, un historiador, un biólogo... Para la antropología entendida así, en este sentido integrador, todos pueden aportar conocimiento valioso.

No sé si te he respondido con esta parrafada larguísima, espero que algo hayamos sacado en claro.

Viper dijo...

Interesantes 11 reglas!

De rapiña investigadora conozco algún que otro caso indirecto...sin palabras.

En cuanto al resto, la que por mi trabajo más enfatizaría sería la nº 9. Como dice un buen amigo mío: no sólo basta con ser bueno...también hay que parecerlo.
En ocasiones puede resultar capital el saber transmitir con acierto lo bueno que uno es a otros que pueden "tener la llave" de lo que podemos necesitar (un trabajo, una subvención, etc.)

Un saludo del Clan!