La disonancia cognitiva, o cómo el ser humano se convierte en esclavo de sí mismo

Artículo del Dr. Miguel Ángel Vadillo, escrito para la antigua Psicoteca en 2004.

Es más que probable que usted esté familiarizado con la siguiente situación: está charlando tranquilamente con sus amigos y de repente unos comentarios sobre política hacen que el ambiente empiece a cargarse. Pronto comienza una discusión en la que cada uno defiende a un determinado partido, exponiendo a los demás sus razones. Todos conocemos más o menos cómo terminan estas cosas: al final de la discusión nadie ha logrado su objetivo, convencer a los demás. Lo más triste es que uno no puede evitar tener la sensación de que los argumentos expuestos por cada bando sólo trataban de convencer a sus propios partidarios. O al menos así lo parece.

En estas situaciones siempre da la impresión de que, en realidad, no defendemos cierta postura por una serie de razones (las que ofrecemos a los demás), sino que damos esas razones porque defendemos cierta postura. Dicho de otra forma, no nos molestamos en pensar lo que hacemos, pero sí que nos molestamos en pensar cómo vamos a justificar (ante los demás y ante nosotros mismos) lo que hemos hecho.

Y es que el ser humano tal vez no sea un animal muy racional, pero de lo que no hay duda es de que es un animal un poco obsesionado por la coherencia. Y también por la apariencia. Una vez tomada una decisión, nos cuesta reconocer que tal vez nos hayamos equivocado. Nos resulta más fácil ponernos a defender la alternativa elegida con uñas y dientes, porque así podemos percibirnos a nosotros mismos como personas coherentes, y porque, además, defendiendo nuestra elección, nos convencemos de que hemos elegido bien (si no ¿por qué iba a haber tantas razones para actuar como hemos actuado?), de que somos personas sabias, con convicciones sólidas... y un largo etcétera. Siempre tratando de quedar bien con los demás y de ser capaces de dormir con la conciencia tranquila.

Este tipo de fenómenos han sido bien estudiados por los psicólogos y cuentan desde hace tiempo con explicaciones interesantes, como la teoría de la disonancia cognitiva de Leon Festinger. Según este autor, las personas nos sentimos incómodas cuando mantenemos simultáneamente creencias contradictorias o cuando nuestras creencias no están en armonía con lo que hacemos. Por ejemplo, si normalmente votamos al partido A pero resulta que nos gusta más el programa electoral del partido B, es posible que sintamos que algo no marcha bien en nosotros. Según la teoría de la disonancia cognitiva, las personas que se ven en esta situación se ven obligadas a tomar algún tipo de medida que ayude a resolver la discrepancia entre esas creencias o conductas contradictorias. En el ejemplo del partido político, podemos optar por cambiar nuestro voto en las próximas elecciones, o bien podemos dar menos valor a los contenidos del programa del partido B (por ejemplo, recordando que en realidad pocos partidos cumplen con todo lo que prometen en sus programas).

De la misma forma, cuando en una discusión una persona deja clara su postura, a continuación se ve obligado a dar argumentos a favor de la misma. Si no lo hiciera, se vería obligado a reconocer que la alternativa contraria también es válida, lo que entraría en contradicción con sus creencias previas, o tendría que admitir que en realidad no tiene ninguna razón para sostener tal postura, lo que entraría en contradicción con una creencia aún más importante: "soy una persona inteligente y con fundamento".

La teoría de la disonancia cognitiva es una hipótesis sugerente que nos permite entender de forma sencilla muchas de las aparentes paradojas y sinrazones del comportamiento humano, algunas de las cuales (como las anteriores) se muestran en cada detalle de nuestra vida cotidiana. Y, frente a otras explicaciones muy atractivas pero poco rigurosas de la interacción social, cuenta con la ventaja de estar respaldada por numerosos experimentos.

Al famoso científico cognitivo Michael Gazzaniga le debemos algunos de los más interesantes. Este investigador se preocupó por estudiar los efectos que una intervención quirúrgica, la comisurectomía, podía tener sobre los pacientes en los que se realizaba. La operación se lleva a cabo en casos excepcionalmente graves de epilepsia y consiste en seccionar el cuerpo calloso, un haz de fibras que conecta los dos hemisferios cerebrales, de modo que los ataques epilépticos no puedan pasar de un hemisferio a otro. Contrariamente a lo que cabría esperar, los pacientes sometidos a esta intervención llevan una vida completamente normal y en raras ocasiones es posible percibir efecto negativo alguno de la operación. Michael Gazzaniga trató de encontrar una situación en la que se pudieran observar los efectos secundarios de esta intervención.

En un experimento famoso, Gazzaniga expuso a varios de estos pacientes a una situación en la que a cada hemisferio cerebral se le presentaba una imagen distinta. Por ejemplo, al hemisferio izquierdo se le presentaba la imagen de una pata de pollo y al hemisferio derecho se le presente un paisaje con nieve. Como en estos pacientes el cuerpo calloso estaba seccionado, la información no podía pasar de un hemisferio al otro. Esto implicaba que el hemisferio izquierdo sólo "veía" la pata de pollo y el hemisferio derecho sólo "veía" el paisaje con nieve. Después de ver estás imágenes, los participantes tenían que elegir entre otros dos dibujos aquél que tuviera alguna relación con lo que acababan de ver. Por ejemplo, se les daba a elegir entre el dibujo de una gallina y el dibujo de una pala para quitar nieve. En esta ocasión la respuesta correcta dependía por supuesto del hemisferio del que se tratase. Si era el hemisferio izquierdo el que hacía la elección, entonces la respuesta correcta era la gallina; pero si elegía el hemisferio derecho, entonces la respuesta correcta era la pala.

Una paciente que participaba en este experimento eligió la pala con la mano izquierda y la gallina con la mano derecha. Obviamente, lo que había pasado es que cada hemisferio había elegido y ejecutado la respuesta correcta. Lo interesante sucedió cuando a la paciente se le preguntó por su elección. La respuesta la tuvo que elaborar su hemisferio izquierdo, que es el que se encarga del lenguaje. Pero, como este hemisferio no tenía acceso a toda la información necesaria para dar una explicación (en concreto, este hemisferio no tenía constancia de que se hubiera presentado la escena con nieve), se inventó una explicación de lo más particular: "Muy fácil. La pata de pollo corresponde a la gallina y necesito una pala para limpiar el gallinero".

Tal vez esta sea la muestra más clara de hasta qué punto las personas necesitamos ser congruentes con nosotras mismas y justificar nuestras acciones incluso cuando las hemos realizado sin razón alguna o cuando desconocemos los motivos. Lo peor es que esta tendencia a dar explicaciones de lo que hacemos acaba convirtiéndonos en esclavos de lo que ya hemos hecho, de unas elecciones que, de haberlo pensado, tal vez no hubiésemos realizado. Una vez elegida la pala, preferimos ponernos a limpiar el gallinero antes que reconocer que no sabemos por qué la elegimos. Y dado que, ya sea por ser impulsivos o por no pararnos a pensar lo suficiente, rara vez sabemos por qué hacemos las cosas, gran parte de nuestra vida se convierte en una actuación para nosotros mismos.


Lecturas recomendadas


Festinger, L. (1957). A theory of cognitive dissonance. Evanston, IL: Row and Peterson.

Gazzaniga, M. S. (1985). The social brain. Nueva York: Basic Books. [Traducción castellana: El cerebro social, Alianza, Madrid, 1993.]

16 comentarios:

Marxian dijo...

Me hace acordar a los experiementos con hipnosis en el cual el hipnotizador le ordena al sujeto que cuando el (el hipnotizador) se toque la corbata el va a sentir la necesidad de tomar un paraguas y abrirlo, a pesar de encontrarse dentro de un cuarto y ser un dia a pleno sol. Cuando termina la etapa de sugestion el hipnotizador se toca la corbata, y acto seguido el sujeto toma un paraguas y lo abre, el hip. le pregunta q esta haciendo, el sujeto sorprendido y extrañado contesta :"no nada, es que pense que usted ya se iba y le quise alcanzar su paraguas" jajaja cualquier disparate le contesta.
Lo que me llama la tencion es que Freud daba esta clase de ejemplos para justificar la importancia del inconciente.

Gaiar dijo...

Replican y repican los tambores.
Unos en clave de sol,
otros en clave de fa,
hay quien lo hace en las dos,
octava alta,
octava baja,
negras, blancas,
Si alguien se confunde
Podría preguntarle
Al Espíritu de Gaia
Los colores del pentagrama.

Anónimo dijo...

Bueno, esto puede equipararse en cierta medida a la negación de psicoanálisis (aunque tal vez no totalmente).

Gaiar dijo...

Me faltaba el Jazz
Pero esos son otros cinco pesos
Nada es perfecto

Viper dijo...

Felicidades por el artículo. Es brutal!. Ya casi no me acordaba de una de las teorías que más me impactaron durante la carrera. Creo que lo has recordado con acierto y con el claro ejemplo de las actitudes partidistas en política...muy ameno e interesante.

Un fuerte saludo del Clan!

Héctor dijo...

Una pregunta. ¿Conoceis alguno porqué se produce la ilusión del disco de Beckham? (creo que se llama así). Es el disco este que tiene una mitad negra y luego la otra blanca con rayas negras que al girarlo se vuelven de colores.

Al hacerlo girar me he dado cuenta que depende hacia donde lo gires los aros de colores aparecen en diferente orden respecto al centro.

Es decir, que si giras el círculo hacia la derecha el aro rojo sale el más cercano al centro. Y si lo giras pa la izd, el aro rojo aparece en el borde exterior...

¿Alguien conoce una explicación de porqué se produce esta ilusión?

Héctor dijo...

Bueno, la respuesta era que los diferentes tipos de conos en la retina tienen diferente latencia y duración de la respuesta, por eso ante flases negros y blancos creados por líneas así dispuestas se activan los receptores pero no de igual forma. Unos se activan antes y duran más que otros activados.
No se conoce muy bien cómo sucede, pero se cree que esa es la explicación.

Un saludo

Anónimo dijo...

¿cual es mejor? ¿eMule o BitTorrent?

pcognitiva dijo...

Excelente post... hay un nuevo blog de psicología cognitiva, cuando quieran visitenlo:
pcognitiva.blogspot.com

Oskar Pineño dijo...

Acabo de encontrar esta noticia... y creo que encaja perfectmente en este post. La pego aqui por si os apetece rescatar el tema.

Héctor dijo...

Muy interesante la noticia. Vi que lo contaron en los informativos.
En el mundo de la economía están empezando a hacer estudios neurocientíficos. La psicología y la economía van muchas veces de la mano, así que no es raro que se estén haciento estudios basados en las neurociencias.
El precio consigue influir en la percepción de la calidad del producto.
La realidad en muchos casos suele ser bien distinta. La principal razón de la diferencia de precios, es seguramente el deseo del empresario de sacar el máximo beneficio (incluso más que la calidad que pueda tener el producto). El que sólo puede pagar 2 que pague 2 (más no va a pagar, pero no vamos a perder sus 2), y el que puede pagar 6, no se lo vendemos por 2. Ponemos diferentes etiquetas, e incluso si se quiere saboteamos el de 2 para que funcione un poco peor, y sacamos el máximo beneficio...
Aunque muchas veces ni siquiera se sabotea el producto barato. Se cambia la etiqueta y lo venden por distintos precios.

Héctor dijo...

Esto pasa por ejemplo con las marcas blancas. Pueden ser fabricados por marcas importantes, ser de la misma calidad, y ser más baratos.
Los diseños de la caja (dibujo, aspecto...) en muchos casos no son muy buenos. Tal vez ese sea el pequeño sabotaje que le hacen

Paula Mora dijo...

creo k este fenomeno esta conectado con el hecho de que no somos consciente de nosotros mismos, es decir, realmente no nos conocemos, como dice el texto...no sabemos exactamente porque hacemos muchas de las cosas que hacemos. y por eso nos damos cuenta "demasiado tarde" de que lo que hacemos no es realmente lo que queremos hacer...
yo creo haber encontrado una solución a este y a muchos mas problemas, la solucion para mi es LA MEDITACIÓN meditando se consigue conocerse a uno mismo...los pensamientos que uno tiene se relentizan y gracias a ello podemos ser mas conscientes de ellos.

R. D. Anazasi dijo...

yo soy mas partidario de la neurologia que de la psicologia y no voy a respaldar mi opinion como forma de demostrar la falsedad de esta teoria.... wait...
FUCK! xD

cheap viagra dijo...

Muy pero muy buen articulo, los psicólogos algunas veces nos dicen cosas que de un pronto a otro nos hacen cambiar de opinión sobre alguna cosa que siempre hemos creído!22dd

Buy Generic Viagra dijo...

La verdad pasa muy a menudo, ya que es muy dificil que un grupo de personas compartan las ideologias politicas con exactitud. Todos tenemos dif puntos de vista.