La ciencia frente a los temas "sensibles"

Hay un aspecto en el que, en serio, envidio a los geólogos, o a los ingenieros: sus investigaciones pueden interesarte o no, pero tampoco te preocuparán hasta el punto de quitarte el sueño.
Los psicólogos, sin embargo, acostumbramos a meternos en el pantano hasta el cuello y podemos ser realmente molestos para el stablishment o para una sociedad poco dada a la autocrítica. También sucede con otras ramas de la ciencia cuando se introducen serpenteando en eso que podríamos llamar "el mundo social".

Claro, cuando el geólogo examina la composición de una roca, o cuando el ingeniero inventa una máquina para acelerar la producción de una fábrica, el ciudadano de a pie no se siente muy amenazado. Pero los psicólogos (y repito, también otros científicos en menor medida) estudiamos personas reales y nos inmiscuimos en los prejuicios y las ideologías de la gente, demostrando a veces que son ciertos, y a veces que se equivocan. O señalando a menudo que nuestras intuiciones más claras y las mayores obviedades son... inciertas. No sé si muchos habéis pensado en ello, pero supone una presión social tremenda trabajar en un campo tan íntimamente ligado a nuestras creencias particulares o sociales sobre la naturaleza humana, hasta el punto de que muchas veces son las modas o los condicionantes sociales los que deciden qué investigación se lleva a cabo y cuál se proscribe, algo que me parece terrible.
Pongamos un ejemplo cualquiera. Digamos que quiero abandonar la psicología básica para investigar las diferencias en la capacidad intelectual entre los dos sexos (¡sólo lo pongo como ejemplo!). Es uno de esos temas sensibles, salta a la vista. Como persona y ciudadano que soy, tengo mis creencias al respecto, mis ideologías, expectativas y, ¿por qué no? mis deseos. Puedo pensar, por ejemplo, que no tienen que existir esas diferencias intelectuales según el sexo. Esta idea, así como la he contado, no deja de ser un prejuicio, pero es también una parte de mi forma de ver el mundo, va ligada a toda una ideología con conceptos como "igualdad", "justicia", etc. Muchas veces, soy consciente de ello, todo ese prejuicio es claramente bienintencionado, optimista... o sea, representa la realidad "tal y como me gustaría que fuera", y se traduce tal cual en mi creencia, la realidad "tal y como creo que es", sin tener más datos. Y esas creencias acaban siendo convicciones firmes con gran frecuencia. Es el punto de partida y de llegada de las ideologías, de las posturas políticas, de las perspectivas frente al mundo y la sociedad.
Lo que ocurre es que la ciencia, idealmente (subrayo idealmente), es aséptica y objetiva. No entiende de prejuicios ni de ideologías. Sólo importan los datos. Cuando entro en el laboratorio, todo eso tan subjetivo que me representa como persona se queda fuera. Esto significa que la realidad no tiene por qué ser como yo creo, es decir, como a mí me gustaría que fuera, la realidad es como es, y punto.
Fijáos bien en las implicaciones de esta afirmación. Si uno de mis experimentos científicos da como resultado algo que no me gusta, por ejemplo, si mi investigación descubriera que las mujeres son menos inteligentes que los hombres, estaré defendiendo una realidad que va en contra de mi propia ideología previa. Mi reacción como persona mínimamente racional iría en tres pasos:
Primero, recordaría que todo conocimiento científico es provisional, que investigaciones futuras podrían matizar o contradecir mis resultados "disonantes" (es un hueco para la esperanza que no hay que perder de vista nunca).
En segundo lugar, asumiría que la realidad sólo es como es, no como a mí me gustaría que fuese, aunque eso me moleste. También me gustaría creer que existe un dios perfecto que construyó un mundo ideal para que los humanos viviéramos sin problemas, pero basta con recordar que existen enfermedades como el cáncer para comprobar que ese deseo no se corresponde con la realidad, así que es mejor asumirlo. Esa actitud es la salida más madura y lúcida que nos queda.
Tercero, y no menos importante, al tratar ciertos temas tendría en cuenta que nuestra conducta está muy condicionada por el ambiente y la educación. Puede que no partamos de la mejor materia prima, pero, leñe, ¡podemos hacer mucho para mejorar! Una de las razones de ser de la psicoterapia es precisamente esa, la convicción de que las personas pueden cambiar mediante el aprendizaje, y es la lectura más optimista de todo lo que hizo John B. Watson.

La misma realidad que para un científico (pero persona, al fin y al cabo) ya es difícil de asimilar es vivida por la sociedad en general como un auténtico ataque a sus convicciones. ¿Cómo reaccionan las personas ante descubrimientos científicos que, en estos campos "sensibles", derivan en una imagen de la realidad discordante con la que tiene la sociedad en su conjunto? Generalmente, encontramos toda una gama de sentimientos negativos de rechazo, desde el que desdeña toda una ciencia ("la psicología es un cuento") hasta el que se pone paranoico ("los científicos sólo quieren engañarnos") o el que prefiere ignorar toda esta información, con una pertinacia casi psicótica. La gente se siente atacada y se defiende de muchas maneras.
La reacción puede ser a veces muy hostil y hasta violenta, pero generalmente se traduce de otra manera más sutil, con una extraña forma de "censura científica" que me preocupa especialmente. Me refiero a que hay que echarle algo más que valor para investigar en ciertos temas de alcance social, como el que puse de ejemplo. No se puede investigar si no hay dinero, y el dinero depende de qué es lo que vayas a investigar. A estas alturas nadie lo oculta, la financiación de un investigador depende de lo bien que se pueda vender el resultado de su trabajo. Y supongo que es difícil conseguir dinero para estudiar ciertos temas que el público no "compraría". Esto significa que son las creencias mayoritarias de la sociedad las que deciden qué se investiga y qué no.
Lo que hay detrás de esta resistencia a investigar algunos temas concretos es el puro miedo. Sí, miedo a investigar determinadas cosas porque a lo mejor no nos gusta lo que encontramos, miedo a que la realidad no sea como nos gustaría. Dicho así parece pueril, lo reconozco, pero si os autoexploráis un poco veréis que nos afecta a todos. Yo mismo, que debería estar ya acostumbrado, me asusto cuando leo acerca de algunos temas de la psicología social (como la violencia, la conexión entre terror y política, el racismo) que ofrecen una imagen muy fea de la naturaleza humana. Con tendencias biológicas deleznables, y atados a cientos de condicionantes ambientales que amenazan con hacernos marionetas, no somos más que minúsculas criaturas abandonadas en un mundo inmenso y hostil. No es agradable mirarse en ese espejo tan horrible, y reconocerse en él. Por eso entiendo a las personas que usan la estrategia huidiza del "yo-no-lo-haría". Y el caso es que no sé si me gustaría investigar en ese área científica, pulimentar otro trozo más de ese miserable espejo de nuestra alma. Hay que estar hecho de una pasta especial para sostener la mirada y no huir. Y lo más difícil de todo es seguir el proceso como manda el canon científico, aparcando tus creencias, tus convicciones, entrando al laboratorio desnudo y frío y sin sesgar tu trabajo ni perder la objetividad, pues los científicos no dejamos de ser personas, con nuestras ideologías y manías bien agarradas a nuestra carne.
Tema espinoso, ¿no os parece?

PS: Al escribir este texto, no he podido evitar acordarme de lo que Langer (1975) llamaba "la hipótesis del mundo justo". Las personas tenemos una tendencia considerablemente fuerte y extendida a creer que cada persona recibe lo que da. Las buenas personas serán premiadas, de una manera u otra, y los malos actos recibirán su castigo. El tiempo, como dice el refrán, pone a cada uno en su sitio. Los experimentos de la propia Ellen J. Langer sobre la ilusión de control demostraron cómo esa creencia en la justicia universal es infundada. A veces, sencillamente, las cosas ocurren sin que tengan nada que ver nuestras acciones o su categoría moral. Pero aun así a las personas nos cuesta vernos como botellitas flotando en el mar, sujetas a la fuerza inmensa del azar, y desarrollamos conductas como la ilusión de control o las supersticiones (Ono, 1987). Es una forma de autoengaño pero también una protección de la autoestima.
Las religiones, ¿no suelen tener algo de todo esto? Te convencen de que los buenos actos serán premiados y los malvados tendrán su pena, en esta vida o en otra. Y eso es tranquilizador. Sobre todo al observar ciertas realidades, como cuando las personas buenas o inocentes son golpeadas por la injusticia. Nos cuesta admitir que, sencillamente, el azar es poderoso a veces, y como es ciego nunca repara en quién recibe sus embestidas más crueles.
Qué melancólico me he levantado hoy. Bueno, tal vez escribir sobre estas penas las exorcice por un rato. Un saludo para todos.

Referencias
Langer, E. J. (1975). The Illusion of Control. Journal of Personality and Social Psychology, 32, 311-328.
Ono, K. (1987). Superstitious behavior in humans. Journal of the Experimental Analysis of Behavior, 47, 261-271.

22 comentarios:

Ludwig dijo...

Encuentro muy interesante el artículo. Muy esclarecedor.
Me entristece pensar que pueden acabarse los estudios sobre los psicópatas por no ser un tema que venda demasiado.
Mi enhorabuena por este blog.

Luis

Gilgamesh dijo...

Cierto, Luis. Y no estaba pensando precisamente en ese tema de los psicópatas. Creo que ése es un tema que sí "vende", aunque sólo sea porque de vez en cuando encontramos algún artículo morbosillo en la prensa generalista.
Hablaba de otros temas sobre los que la sociedad en su conjunto parece haber llegado a una especie de consenso malsano que consiste en no querer saber lo que hay detrás de lo que vemos. Es más cómodo conformarse con las respuestas que tenemos, sobre todo si nos convienen porque nos pintan como seres razonables y buenos. Estaba pensando en toda investigación acerca de asuntos candentes y de actualidad como la violencia de género, las diferencias raciales, los instintos violentos, nuestra propia tendencia a la maldad, etc.

Lo que planteo es que la realidad no tiene por qué ser agradable ni bella ni justa. Y si la ciencia nos la enseña como es, a veces eso duele. Y la reacción típica es la del psicótico. Alejarse o negar esa realidad. A veces hay que escoger entre ser triste o ciego.

Carlos Suchowolski dijo...

No puedo contenerme: os recomiendo muy seriamente la lectura de "El mito de la educación" de Judith Rich Harris. Ya le pediré una comisión...
Un abrazo (y en cuanto tenga un minuto me meto de verdad).
Un abrazo.

Héctor dijo...

No sabía muy bien si enlazar este video o no, ya que le encuentro cierta relación con lo dicho en el post, pero es más debido una impresión personal mía y mi propia forma de encuadrar las cosas que a algo objetivo. Al final me he decidido a enlazarlo.
La relación os dejo que la busquéis vosotros. Sólo una pista...
Dicen que creer en una religión hace más feliz a la gente. Creer que uno no va a morir, pensar que ahí no se acaba todo, da esperanza.
¿Realmente creer en otra vida nos hace más felices?

Héctor dijo...

Los que no quieran verlo entero pueden verlo a partir del minuto 8. Más o menos creo que se entiende sin lo demás.

Saludos

Gilgamesh dijo...

Y ahora, me meto en un jardín sin que nadie me llame. Espero no fastidiarla y que me lluevan los insultos. Es que me gustaría contaros una de mis últimas experiencias relacionadas con ese choque ciencia-sociedad en los temas "sensibles".

En un conocido foro se estaba comentando el problema de la violencia de género. Como siempre, se inició el estéril (a mi juicio) debate sobre las palabras con las que se debe definir al fenómeno, que si "de género", que si "doméstica", que si "sexual"... Yo tengo mi opinión al respecto, pero el asunto lingüístico me parece muy poco urgente y muy poco útil para resolver el verdadero problema, que es el hecho de la violencia en sí.
Entre todo ese maremágnum de comentarios dedicados a esa cuestión lingüística, invocaciones del DRAE, disntinciones tiquismiquis entre género-sexo-lo que sea, mi planteamiento llamó la atención poderosamente. Lo que vine a discutir es precisamente aquello en lo que todo el mundo estaba de acuerdo, y es la afirmación tajante (subrayo: tajante, sin posibilidad de discusión) de que la causa única de la violencia de género es el "deseo de dominar a las mujeres de algunos hombres", o algo así. Yo me sublevé ante tamaña simplificación. Conozco el problema (no en primera mano) porque en mi universidad hay varios equipos trabajando en ese asunto, y se dirigen tesis para investigarlo. Los investigadores indican que, muy probablemente, lo que hay bajo la violencia de género (permitidme referirme a la cuestión con estas palabras) no es uno sino varios fenómenos diferentes de etiologías variadas y multicausales.

Mencioné que hay equipos trabajando en los condicionantes biológicos de la violencia (porque, es "curioso", los que zurran casi siempre son hombres, y las que reciben casi siempre mujeres, no sería extraño encontrar algún factor relacionado con la química masculina), aclarando que un condicionante biológico no tiene por qué ser un eximente de responsabilidad o una justificación de la violencia. No conozco la literatura así que no me atrevo a opinar cómo de desarrolladas están estas investigaciones.

Mencioné también la línea de trabajo de una compañera, que me dejó totalmente pasmado. Ella estudió el asunto de la violencia en parejas jóvenes y de clase media-alta, vamos, como la mayoría de mis conocidos, y descubrió que los actos de violencia (no necesariamente física, también verbal y psicológica) son increíblemente frecuentes en nuestra sociedad. Y me sorprendió también que ese tipo de agresividad sea a menudo recíproca: los dos miembros de la pareja se agreden mutuamente (he tenido la oportunidad de conocer algún caso). La explicación de esta problemática es, según los autores, en términos de una mala comunicación de la pareja, una "relación enferma". Nada que ver con los casos de violencia de género que demasiado habitualmente llegan a los medios, en los que los roles de víctima-mujer y verdugo-hombre están muy claros y el resultado es trágico. Por lo que parece, este tipo de violencia es distinta en su desarrollo, en sus causas (una mala comunicación) y, por suerte, en sus consecuencias, dado que no suelen producir secuelas físicas graves, pero sí emocionales, en los miembros de la pareja, que si no recibe terapia acabará rompiéndose. No diría que por ello es un problema sin importancia, sólo basta con saber que es una situación muy frecuente en la sociedad (muchísimo más frecuente que las situaciones verdugo-víctima con resultado mortal que salen en los periódicos) para advertir que requiere atención inmediata por parte de los investigadores, detección de sus causas e intervención de las autoridades para atajarlo cuanto antes. No por ser una violencia, digamos, de "baja intensidad", por no resultar en muerte sino en infelicidad, por no quedar morboso y chachi en un periódico, vamos a dejar de investigarla. Y menos si es tan frecuente como dicen los estudiosos. No me atrevo tampoco a opinar sobre cómo de acertadas son las conclusiones de estos trabajos porque no estoy metido en el tema, pero pienso que es posible que haya alguna conexión entre las "relaciones enfermas" y los casos de violencia de género que tienen impacto mediático y que tan desgraciadamente conocemos. A lo mejor uno de los factores que produce el maltrato de las mujeres es una mala comunicación en la pareja... entre otras cosas.

Creo que hablé también de esos otros casos, los que sí salen en los periódicos pero que parecen representar un porcentaje muy pequeño (por suerte) del fenómeno de la violencia en la pareja. Esas situaciones en las que un energúmeno (casi siempre hombre) asesina a su pareja (mujer) y luego se quita la vida, o hace el paripé como si tal. Y señalé que hay más tomate que investigar, que el rol de verdugo existe, pero también el rol de víctima, hasta el punto de que existen perfiles de mujeres que, en cierto modo, están predispuestas a ser víctimas de esos energúmenos. O sea, que un psicólogo, con los datos en la mano, podría "predecir" si una mujer en concreto, al darse ciertas condiciones, sería maltratada y acabaría saliendo en los periódicos como ya sabemos que salen. Y eso es ciertamente revelador. Yo mismo tengo conocidas que sé que no encajarían más de un golpe de sus compañeros (¡una y no más! Se iban a enterar), y otras que, bueno, son de hecho maltratadas psicológicamente de forma reiterada (en mi opinión), y su única reacción es la disculpa del agresor, a pesar de los ruegos y apoyo de los amigos, y percibo cierta dependencia hacia el maltratador en su relación que no quiero saber en qué puede acabar derivando con el tiempo. Según ciertos estudios, cuando cierto tipo de mujeres "predispuestas" se unen a cierto tipo de hombres "predispuestos", la cosa puede acabar mal. No ahondaré más por ahí porque me da miedo.

Con todo esto quería indicar que es muy posible que haya distintos fenómenos en eso que se llama "violencia de género", y que pueden estar influenciados por docenas de causas distintas, y que las causas de esos fenómenos deben ser investigadas sin miedo, sin prejuicio, para actuar cuanto antes. No podemos atajar un problema eficazmente sin detectar sus causas, ¿verdad? Y necesitamos saber las causas reales, no "las que me gustaría que fueran".
Aquí viene lo difícil. Achacar la violencia de género (que al fin y al cabo viene a ser violencia de hombres contra mujeres) a una educación machista es la gran explicación predominante hoy en día, probablemente la suscribáis vosotros al 100%, y "curiosamente" es la explicación más cómoda para la mayoría de los hombres. ¿Por qué digo esto? Todas las personas tendemos a pensar que somos buenas, justas, a tener un buen concepto de nosotras mismas. Si yo me llevo bien con las mujeres, considero que no soy machista (algo que suscribiría el 90% de los hombres), entonces la "explicación" de la violencia de género en esos términos es... muy conveniente para mí como hombre. Quedo fuera de ese fenómeno. "La violencia es cosa de viejos, inmigrantes y machistas", diré simplonamente, y me quedaré tan cómodo.

Pero como científico, no puedo aceptarlo tan fácilmente. Que una respuesta sea cómoda para la mayoría (de los hombres, insisto) no quiere decir que sea la correcta. Y la respuesta correcta está lejos de conocerse. Los expertos no tienen claras las causas de la violencia de género, en parte por culpa de las instituciones que los financian (no voy a dar nombres), que sólo esperan un resultado sesgado y favorable a sus tesis de partida. No les dejan investigar libremente, sólo condicionados por el modo de pensar aceptado socialmente. Muy probablemente, el problema es multicausal (influyen factores de todo tipo, culturales-educativos en su mayoría, pero puede que haya más). A lo mejor no hace falta ser un machista redomado para maltratar a tu esposa si se dan ciertas condiciones (con lo cual la explicación de que "es todo machismo" quedaría falsada).
Y mientras los hombres estamos aquí, complaciéndonos con nuestras propias soluciones convenientes (para nosotros), las que acaban en el ataúd son ellas, las mujeres. Para que los hombres nos podamos sentir tranquilos y cómodos con las respuestas, ellas son las que pagan el pato. Es injusta, y peligrosa, esa forma de pensar. Y me entristece.

Estos fueron, más o menos, mis argumentos, y en las agresivas respuestas del resto de comentaristas sólo descubrí resistencia, hasta hostilidad y burla hacia toda mi profesión. Parece que uno está queriendo justificar la violencia contra las mujeres, cuando es todo lo contrario. Yo sólo quiero que se investiguen todas las posibilidades, que se conozca el problema lo mejor posible, que se dé con sus causas, para poder corregirlo lo antes posible, para que deje de cobrarse vidas humanas. ¿Y a eso se opone la sociedad?
...Es el miedo del que os hablaba en el post. Miedo a que la realidad no sea como a uno le gustaría, o como a uno le conviene. He hablado de la violencia de género como podría haber hablado de otros temas, aunque no los conozca tanto, como las diferencias raciales o de género, etc.
No creo que haya una solución evidente para los efectos de ese miedo. Es, a su vez, otra de esas cosas que nadie quiere reconocer, y probablemente lo veamos en este mismo hilo de comentarios (espero que con buena educación, fundamento y sin insultar).

Héctor dijo...

Fernando, ¿cómo se pueden decir esas tonterías? Que no, que es broma ;) Jajaja.

He de confesar que para mí tiene bastante sentido lo que estás diciendo. Aunque en este caso, no me baso en datos sino más bien en una impresión personal. Lo cual me coloca como posible víctima junto a ti en la lluvia de insultos. Dicho esto te comento mi opinión.

Es probable que exista una base biológica por lo menos para la agresividad física. En cuanto a la verbal creo que pertenece a ambos sexos (incluso más en mujeres).
En cuanto al intento de dominio, no creo que haya que descartarlo tampoco, sino más bien añadirlo. Más que intento de dominio yo lo llamaría egocentrismo+egoísmo =que se haga mi santa voluntad porque tengo razón.
Eso puede de ser uno de los factores.
El otro guardaría bastante relación con lo que has dicho de la falta de comunicación. Y aquí es donde entro en tomate, porque me meto un poco a hablar de pseudociencia. En concreto de "los juegos psicológicos de Eric Berne". Es una parte del análisis transaccional, del cual me he leído la fuente original por el interés que me suscitó el componente conductual de la teoría.
Leyendo el libro uno se da cuenta de la cantidad de basura psicoanalítica que meten ahí para "explicar" la conducta. Sin embargo describen algunos aspectos de la relación de las personas que "son comportamientos" y que se relaciona con la comunicación pero en relación con los mecanismos de aprendizaje tb. Lo malo es que todas estas conclusiones las saco yo, la explicación que dan ellos es psiconalítica. Así que no tiene mucho valor a menos que se investigue en función del comportamiento. Pero la verdad es que algunas cosas que dicen tiene gran valor a mi modo de ver para este asunto.
Si ponemos estas dos cosas en relación con los aspectos psicobiológicos (como los investigados por Cáceres), y lo que comentas por aquí, igual se empiezan a entender algunas cosas.
Tb puede hacer su pequeño aporte la teoría de juegos de Nash y la teoría cognitiva, tanto para buscar aspector relacionados con el agresor como con la victima. Y la para la búsqueda e integración de los datos tal vez puedan surgir ideas de la teoría de los juegos psicológiocs de Berne.
Pero es sólo una idea. Ya digo que es nada más algo hipotético por lo que voy leyendo, pero me confieso bastante ignoante sobre el tema.
El tema de las psicopatías que se suelen relacionar con el egocentrismo y el egoísmo es digno de ser tenido en cuenta tb. Tal vez nos den pistas sobre los casos peores.
Hace poco me ha llegado un paper del COP con los datos sobre las últimas investigaciones en rehabilitación de delincuentes. Ahora no recuerdo bien los detalles, pero lo máximo a que se llegaba con terapia era a la disminución de la cantidad de veces que cometían un delito. ¿realmente podemos controlar el problema sin medidas realmente dramáticas?
Por cierto, para los colegiados han hecho un manual gratuito sobre la violencia de género. La verdad es que yo aún no me he pasado a por él. A ver si me paso de una vez...

Bueno, Saludos Fernando

Gilgamesh dijo...

Héctor, me gustaría aclarar que no estoy pretendiendo defender ninguna hipótesis sobre la violencia de género en particular. Lo único que me interesa es señalar que es tremendamente irresponsable y peligroso quedarse con una de las hipótesis sin testar las otras, sólo porque nos resulta más "agradable". No sé si la explicación "canónica" estará en lo cierto o no, pero plantear explicaciones alternativas, en ciencia, debería ser la cosa más normal del mundo. Las que sean falsadas por los datos serán desechadas y punto.
Me entristece esa actitud tan dogmática en un tema tan serio.

Brainy dijo...

gilgamesh, aun a riesgo de repetirme, creo que este apunte tiene mucho que ver con los planteamientos que defiende Pinker en La tábula rasa. Y, de hecho, discute bastante acerca del estudio de la violación, que creo que seríauno de esos temas "espinosos". De el hecho de que alguien estudie la violación o incluso que llegue a explicarla con una base biológico-psicológica no se sigue (necesariamente) que dicho sujeto defienda la violación. Dar una explicación del acto no significa justificar el acto. Justificar o negar la violación es una posición moral y corresponde al campo de la moral, mientras que explicar la violación se encuentra dentro del campo científico, por tanto separado del primero e independiente de él. Ojo, que puede haber quien explique la violación y además la defienda, pero siempre estará hablando en campos de conocimiento diferentes.
En cuanto a lo de la violencia de género, eso de la dominación de los hombres y de que tratan de imponerse violentamente a las mujeres imagino que no sólo será aplicable al que maltrata, sino también al hermano y al padre de la mujer maltratada. Esa afirmación me parece, cuanto menos, caluymniosa y, por supuesto, realizada en ausencia de cualquier tipo de evidencia que la avale. Pensar un poco en términos evolutivos podría ayudarnos tal vez a dilucidar esta cuestión.


Y ahora, las críticas. Creo que no pueden separarse las "creencias privadas" de las decisiones tomadas en sociedad, pues las creencias conforman la concepción del mundo que tenemos y esa concepción del mundo no sólo se restringe al ámbito de lo privado, sino que se expande a lo social. Si para ti es pecado abortar, seguramente no verás con buenos ojos que otro lo haga y tus relaciones con ese otro se resentirán por ese motivo. Por otro lado, la financiación de la ciencia, al menos en este país, es pública y por tanto somos todos los que con nuestros impuestos decidimos ´cuáles son los qtemas que queremos estudiar y cuáles no. La sociedad tiene unos intereses y en cierto modo no me parece que sea m alo que sea la sociedad quien decida qué es o no es prioritario. Claro, que en este punto es cierto que falta cultura científica. a veces sueño con un mundo en el que todas las personas saben quién escribió El Quijote y además saben hacer una regla de tres. Llámame ingenuo...o soñador, jaja.

por último, Pascal Boyer y otros han defendido alguna vez la idea de que precisamente esa tendencia que tenemos para creer que nuestros actos serán recompensados en igual medida que lo que damos, es una de las bases de la creación de la idea de Dios pues si hay gente que recibe más de lo que da debe entonces existir algo que compense esa injusticia. Y claro, ese algo es Dios, cómo no. Así, mientras algunos mueren con 100 años él, para compensar, se deshace de unos pocos embriones mediante abortos espontáneos.

Gilgamesh dijo...

Brainy, es cierto, no había recordado al bueno de Pinker en "La tábula rasa", pero es uno de los temas filosóficos de actualidad que abordaba en esa obra.

Sobre el otro tema, el de la financiación, uf, me parece peligroso hablar de ello :-)
Si los contribuyentes pudieran elegir directamente en qué investigaciones concretas quieren gastar su dinero, todos haríamos investigación aplicada y la mayor parte se la llevarían (como lo hacen, creo) los temas de aplicación médica más o menos directa en enfermedades y problemas de gran repercusión social (SIDA, cáncer). Nadie se dedicaría a la ciencia básica, nadie estudiaría problemas de poco impacto mediático... Aunque sea duro, hay que admitir que una buena parte de la sociedad sería incapaz de valorar en su justa medida la gran aportación de la ciencia básica en la que yo trabajo, por ejemplo.
Y es que la ciencia básica no tiene aplicación directa, pero sin ella no existiría la otra, ni las aplicaciones en terapia, ni la tecnología... Voy más allá: los comités con gran orientación política que deciden dónde se gasta el dinero suelen ser más sensibles a las problemáticas de la ciencia aplicada que a las de la ciencia básica, algo que a veces (sólo digo a veces) no es justo, pues no siempre está justificado con criterios científicos (la palabra "política" no la he mencionado en balde). A menudo da la sensación de que la ciencia básica es un encaprichamiento de algunos científicos que pedimos dinero para divertirnos. Y no es del todo cierto: sí nos divertimos, pero lo que hacemos puede ser útil para otros.
Sí, de acuerdo en que los contribuyentes son los que aportan el dinero, pero tal vez no son los más indicados para decidir en qué hay que gastarlo y qué es prioritario en un momento dado. Suena a totalitario lo que estoy diciendo, pero en el fondo no lo es tanto. Se parece más bien a una delegación de la toma de decisiones en alguien más preparado que uno mismo. ¿A ti te sigue sonando un poco totalitario? Uhm, no sé. Son temas muy complejos y a veces me asusto de mis propios pensamientos, cuando sólo pretendo ser racional hasta donde sea posible. Supongo que la razón es capaz de producir monstruos horribles.

Héctor dijo...

Fernando:

La ciencia básica es igualmente importante. El problema es que sus beneficios se suelen recibir más a largo plazo (y por eso no se suelen ver tan claramente). A mi es lo que me han dicho. Si vas a investigar algo, se valorará mucho el impacto social que vaya a tener lo que investigues (a la hora de dar financiación).

Brainy, yo no lo llamaría dominancia, igual hay un pequeño matiz. Pero sí, no todos, me refiero (yo por lo menos)no a todos los hombres. De acuerdo una vez más con lo que comentas.

pasabaporaqui dijo...

Gilgamesh,

Estoy de acuerdo en tu forma de verlo. Delegamos las decisiones judiciales en los jueces y las decisiones políticas en los políticos. Creo que es razonable que las decisiones científicas las tomen los científicos.

Le pese a quien le pese, estamos sometidos a la dictadura de los hechos. La naturaleza no es democrática, es como es.

Buen post!

Brainy dijo...

gilgames, comparto tu postura (créeme, yo también me dedico a la ciencia básica y, como sabes, no es fácil), pero yo he llegado a la concusión de que esa idea es utópica en el sentido de no alcanzable. Aunque la sociedad no seleccionase directamente qué proyectos de investigación son válidos y cuáles no, los jueces siempre estarían sesgados de algún modo. En primer lugar, porque ese jurado nunca sería totalmente independiente de la política (que siempre presionaría para que se dedicasen más fondos a investigación en áreas aplicadas o en temas de moda, véase células madre) y en segundo porque la elección del "jurado" podría ser realizada también por políticos, con lo cual el sesgo seguiría estando presente. Es vergonzoso, por ejemplo, que cada vez que cambia el gobierno nacional cambien los directores de los distintos institutos de investigación (me enteré de algunas de esas cosas cuando estuve en el Instituto Cajal como estudiante). Y, por otro lado, os propios investigadores tienen sus intereses y preferencias en temas de investigación y mientras que al ingeniero aeronáutico le interesaría que se invirtiesen todos los fondos en la construcción de un gran transbordador espacial, el genético molecular querría que se destinasen a descifrar el genoma del mapache. Por eso critico, pero también me parece muy compleja la posición del político, teniendo que contentar a todo el mundo y, al mismo tiempo, no lo olvidemos, ganar votos. Tranquilo, que no pienso que seas totalitarista porque en el fondo las iodeas que defiendes son también las mías pero con la diferencia de que tal vez tú las ves factibles y yo no.

Héctor dijo...

Jeje, Brainy. Sí , la verdad es que cuando cambia el gobierno cambian muchos puestos en "muchos sitios". Ponen a "su gente dirigiendolo todo". Ya nos metemos en política.
Siempre podéis presentaros a las elecciones. Mirad, el actual ministro de sanidad fue expedientado por querer realizar en la época del gobierno anterior investigaciones con todo este tema de las células madre. Hoy es ministro de sanidad y los estudios ya están en marcha, y salió él mismo contanto la historia el otro día. Así que presentaros a las elecciones ;)

Por cierto Brainy, creo que entendí mal tu comentario de antes. Pero volviéndolo a leer comento...
Eso de la dominancia no sé qué peso tendrá realmente, no estoy demasiado puesto en este tema. Sin embargo yo lo relaciono con cosas que se parecen bastante como la delincuencia o agresividad, y en ese sentido hay conceptos que se parecen "en cierta medida a la dominancia" (pero no sé si lo que ellos proponen es exactamente lo mismo).

Sospecho tb que muchas de las cosas que hemos comentado en este post, tendrán bastante relación con el tema...

Saludos

Gilgamesh dijo...

Esto ya es totalmente off-topic, pero os lo cuento. Al hilo de lo que estamos hablando en este "subversivo" post, he estado pensando en lo atados que estamos todos, ya sea como científicos, como "opinantes" en una discusión, como ciudadanos que votan o se abstienen, a los veleidosos cambios de parecer de la sociedad en torno a temas muy importantes. Y razoné que así es la democracia, al fin y al cabo.
Es peligroso pensar en política. Donde vivo tenemos la costumbre de evitar hablar de ese tema y mirar para otro lado cuando "ciertas cosas ocurren". Yo lo entiendo como una forma de supervivencia ante "esas cosas" que nos pasan. Esta vez rompí la barrera y me puse a reflexionar sobre el tema, lo que muy tristemente evito a menudo. Entonces se oscureció mi pensamiento por unos momentos al recordar tres cosas.
Por un lado, la famosa obra de teatro "Un enemigo del pueblo", de Ibsen, muy recomendable para ponerse autocrítico, pues presenta la situación en la que "la mayoría" está equivocada y conduce a la sociedad alegremente a su autodestrucción.
En segundo lugar, en una línea mucho más insustancial, está la película "Idiocracia", una comedia tontorrona estadounidense. La vi hace poco y, bueno, es divertida aunque nada del otro mundo, pero tal vez sin proponérselo me produjo mucha inquietud. A Brainy le gustaría, pues todo el argumento parte de una interpretación algo particular del darwinismo, en la que los más estúpidos (pero muy, muy estúpidos) se reproducen rápido y acaban siendo mayoría (y ostentando el poder) en un futuro cercano.
En tercer lugar, reparé en la facilidad con la que somos manipulados todos, algo que los psicólogos sociales no dejan de demostrarnos (lo hablamos en algunos posts previos). Casi temblando os copio la famosa frase de Hermann Göring en el juicio de Nuremberg: "Con voz o no, el pueblo siempre puede ser arrastrado a los deseos de los líderes. Es fácil. Todo lo que tienes que decirles es que están siendo atacados, denunciar a los pacifistas por falta de patriotismo y poner al país en peligro. Funciona igual para todos los países". ¡Es tal como lo cuentan los estudiosos de la TMT que expusimos en un par de posts previos!
¿Habrá que dejar vencerse por el derrotismo? ¿Cabe lugar para el optimismo? ¿Qué futuro nos espera? Siempre pensé que la democracia no consistía en hacer "lo que quiera la mayoría". La mayoría es fuerte, se impone ella solita. La democracia está precisamente para evitar que la mayoría aplaste a las minorías, para que éstas tengan sus voces y sean escuchadas con respeto. Pero esto... esto no funciona así realmente.
Por muy tontorrona y caricaturesca que sea la película "Idiocracia", miro a mi alrededor y sospecho intranquilo qué es lo que nos espera: un futuro dominado por las multinacionales en el que nos rodearemos de anuncios, y las masas nos moveremos, cada vez más, al compás de lo que nos dicte el pastor. Asomarse a ese horrendo espejo al que muchas veces me refiero es doloroso, pero la única vía a la lucidez completa. Se vive más feliz cuando ignoras ciertas cosas. Pero, como dije en otro momento, los científicos están para conocer y contarnos la verdad, no para decirnos lo guapos que somos.
Otro día que me he levantado tristón, ¿qué le voy a hacer?

Héctor dijo...

Joe, que pesimista Fernando :P

pasabaporaqui dijo...

Hola,

Pues sí que estás pesimista, sí... pero me parece muy interesante el giro que ha dado la discusión. Además, entiendo lo que dices porque mis sensaciones son parecidas.

Es preocupante cuando uno se pone a pensar en cómo funciona la democracia, o la política en general desde un punto de vista psicológico. La verdad es que a veces te planteas si vamos por el buen camino. Sobre todo cuando se constata tan facilmente que las personas pueden ser manipuladas con tanta facilidad.

Las ideas de los nazis, como la de Göring que has citado, o la famosa frase de Goebbels sobre repetir las mentiras hasta que la gente se las crea, etc. nos las encontramos en los telediarios desde el 11-S a poco que analicemos la política de los Republicanos de EEUU. Como ejemplo, recomiendo ver la peli de Michael Moore "Farenheit 9-11", que habla de toda esa manipulación.

Desde un punto de vista psicológico (aquí voy a hacer un poco de reduccionismo, porque esto es en gran medida campo de la sociología), creo que la democracia se ha entendido de una forma parcial. Parece que basta con que uno pueda elegir entre A y B (... C, D, etc.) para que la elección sea libre, que eso garantiza que cada uno escogerá lo mejor para sí y que así la mayoría saldrá beneficiada. Yo creo que eso es una condición necesaria, pero no suficiente.

Para poder realmente elegir lo mejor para cada uno debemos poder discriminar adecuadamente entre las opciones, es decir, tan derecho debería ser el acto de elegir A o B sin coacciones como:
1) el tener claro las consecuencias de la elección (¿por qué no pasa nada si los programas electorales no se cumplen?) y
2) una información adecuada para elegir A en lugar de B (los discriminativos).

Si no se cumplen las tres condiciones, no creo que se pueda decir que el sistema garantice la mejor elección para los votantes.

En la teoría es tarea de los medios de comunicación (“el cuarto poder”) que tengamos todos los elementos para poder hacer la elección, pero muchos factores influyen para que no siempre podamos tener toda la información. Hay ocasiones en las que la información es sencillamente falsa o está sesgada (podríamos recordar la historia reciente de España, por ejemplo), hay veces en que se olvida (¿por qué los políticos se suben el sueldo al principio de las legislaturas?), y también hay situaciones en las que muchos votantes no comprenden (o no comprendemos) las implicaciones de una opción u otra (ej. ¿cuántos saben analizar a largo plazo lo que significa una subida o bajada de impuestos, o del salario mínimo frente a una situación económica concreta?).

Por eso creo que si no se cumplen estas condiciones la mayoría puede meter la pata hasta el corvejón. La gente no es imbécil, sencillamente toma sus decisiones con la información que tiene y pensando que va a surtir el efecto que esperan. Pero estas condiciones no siempre se dan, y creo que la lucha inmediata es conseguir que se cumplan. A lo mejor lo primero que habría que hacer para llamar democracia a un sistema político es exigir que las tres se cumplan a la vez. Si aplicamos ese criterio, podríamos dejar de decir que Hitler fue elegido democráticamente, para pasar a decir que era un manipulador cojonudo.

En resumen, lo de siempre: hace falta más educación y medios de comunicación que cumplan con su cometido. ¡Casi nada!

Saludos!

Héctor dijo...

"La gente no es imbécil, sencillamente toma sus decisiones con la información que tiene"

Muy buena conclusión pasabaporaquí. Pero, ¿realmente interesa que la gente tenga esa información? O lo que interesa a quien manda es que la gente les deje hacer lo que quieran. Precisamente si no tengo información no sé muy bien qué hacer o qué opinar. Yo tenía un profesor que decía que los políticos redactan las leyes de forma ambigua de forma intencionada. Cuanto menos gente entienda las leyes, menos gente con iniciativa. ¿Será cierto? Lo que es seguro es que en la democracia, la manipulación, y el intento de disfrazar las cosas para que resulten bonitas es una baza con la que juegan los políticos.

pasabaporaqui dijo...

(Héctor)
¿realmente interesa que la gente tenga esa información? O lo que interesa a quien manda es que la gente les deje hacer lo que quieran.


Posiblemente ese es uno de los puntos centrales, Héctor. Lo primero que hacen los estados totalitarios es controlar los medios de comunicación y la educación. Por desgracia, hay ejemplos para aburrir en el siglo XX. Y en España nos quedan especialmente cerca.

En las democracias el manejo es más sutil, pero está claro que los temas a los que se dirige la atención son los mismos. Los telediarios de las últimas legislaturas de Felipe González eran bochornosos, y los de U.R.D.A.C.I. ya se quedan sin calificativos. Y en cuanto a la educación, está claro que es un campo de batalla constante entre un gobierno y el que le sigue.

Pero precisamente porque es más sutil, la manipulación es más difícil detectar y de combatir. Supongo que no hay una solución fácil, pero darse cuenta de que te están manipulando es un primer paso.

Recuerdo que en Psicología Social dimos algún tema relacionado, el de las estrategias de persuasión (en este caso, podemos adaptarlo a la persuasión para el voto), y más o menos decía que había dos vías para lograrla: la racional y la emocional. Desde el punto de vista de un candidato, la vía emocional es mucho más atractiva (no importa si tus razones son convincentes, si tu electorado es capaz de entenderlas y ni siquiera si son ciertas). Por eso debe ser tan común que los directores de campaña se pasen “al lado oscuro” (¿os acordáis del “que viene la derechaaaaaaa” que decía Alfonso Guerra?; ¿o del “Zapatero va con la ETA”, que más o menos es lo que dice el Jiménez Los Santos?).
Por supuesto, los argumentos emocionales cuelan mucho más fácilmente si la gente no está educada ni informada, que es por donde creo que ibas.

En conclusión: ¡Anda que no nos queda nada que aguantar de aquí al 9 de marzo!

Héctor dijo...

Este debate es un tanto raro. Nos vamos de un tema a otro con una facilidad que da gusto.
El tema del cambio de actitudes es un tema realmente interesante. No creo que sea fácil medir los efectos que se producen a gran escala, saber qué efecto tiene lo que deja de decir un político o lo que no.
Sin embargo vistos algunos experimentos algunas cosas sí parecen ser útiles. Y de hecho los políticos las usan.
Hace poco que nuestros políticos están empezando a usar estrategias al más puro estilo americano (por lo menos los principales partidos).
Por cierto, el tema de cambio de actitudes es un asunto en el que podemos meter casi toda la psicología y no sólo las teorías que más relacionamos con ellas. Por ejemplo, si las emociones se pueden condicionar y nuestras decisiones dependen en parte de la emociones (recordemos a Damasio), al final condicionando emociones, ¿influimos en las decisiones?

Maria dijo...

Hace ya algún tiempo, para evitar la irritación decidí jugar a "no pensar". No, no es que me haya dedicado a la vida contemplativa, entre otras cosas porque es mucho más difícil de lo que parece. Al leer vuestros comentarios ha llegado una corriente de empatía porque irrita, no tanto que la gente sea ignorante, y crea lo que más le conviene a base de prejuicios y dogmas de fé, sino que insista en continuar en la oscuridad, especialmente ahora, con las nuevas tecnologías que ayudan al conocimiento. Pero ¿qué le vamos a hacer si todavía hoy se ama con el corazón? La bioquímica, el cerebro, y todas esas cosas ¡uy!¡que materialismo! ¡que angustia! Donde esté lo espiritual...

Vemos, aceptamos y aprendemos solo lo que nos interesa ver, aprender y aceptar. Duro trabajo el de un científico. Y encima se suma la controversia de los intereses económicos de los laboratorios. Tu lo has dicho Gilgamesh. La realiad es como es. Creo que seguiré erre que erre tratando de no pensar más de lo estrictamente necesario. Buen post, buen blog, lo he disfrutado muchísimo.

Ludwig dijo...

Volviendo al tema de la violencia de género y quizás a los sistemas políticos mencionados, me sorprende que no se haya mencionado de forma explícita el concepto "miedo".
Soy un profano en la psicología y mi "ciencia" la he obtenido de la vida y de lo que he podido ir leyendo, por lo que aceptaré que mis comentarios sean descartados por ser poco científicos.
Si os habéis pasado alguno por mi blog sabréis que soy ó mejor dicho fui una de tantas víctimas de acoso, tan de moda en las empresas.
Y siempre he pensado que uno de los factores que hacen que una persona humille a otra es, precisamente, el miedo.
Pienso que el ansia de poder es lo que ayuda a vencer los miedos propios del individuo.
En realidad se trata de una ilusión como lo puede ser el consumo en relación con la felicidad.
Pero estoy convencido que influye.
De la misma manera que me gustaría apuntar un hecho curioso que ya dejé caer en un cuento que se llama "Sara y el miedo".
En un momento dado de su vida, Sara descubre que se casó para evitar seguir aguantando las vejaciones de su padre y a poco de casarse se da cuenta de que su marido es un calco de su padre.
¿Casualidad?.
Yo creo que no.